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                                           14 de julio de 2010


Debo felicitar al Gobierno Nacional por entrar en razón. Por buscar el camino del diálogo y aceptar suspender los efectos de la "ley chorizo" o las disposiciones más controversiales hasta tanto se produzca un entendimiento con la sociedad civil. A mi entender, la "ley chorizo" es coyuntural; innecesaria para lograr todos los objetivos que este gobierno se ha trazado. La huelga y las manifestaciones violentas también son coyunturales. En Panamá, las expectativas depositadas sobre este gobierno son muy altas. Sería una lástima que los efectos de la aplicación forzosa de la "ley chorizo" marquen los hitos de su gestión. Hay cosas más importantes que entrar en un pulseo con sectores de la sociedad por temas que no inciden en el bienestar de los panameños.

El metro, el metro bus, las carreteras, la reforma curricular, la inversión pública y privada, la promoción del país y el mejoramiento de los servicios públicos son temas relevantes. Un gobierno de empresarios, como se ha definido este gobierno, no puede ser interpretado como un gobierno que pretende acabar con las organizaciones sindicales o populares. Frente a los empresarios se organizaron los sindicatos de obreros.

Hay que saber algo de historia para entender que un gobierno de empresarios imponiendo cambios a las leyes laborales sin diálogo o concertación es reflejo de un interés por desestimarlos. Los incidentes de estos días se perfilaban hacia una lucha de sectores o clases: los intereses de la clase plutocrática versus los sectores populares. Estos últimos perseguidos y conducidos a prisión por el solo ejercicio de sus derechos a reunión o asociación. Ese lenguaje y accionar es divisorio y genera confrontaciones. Basta leer con detenimiento los comunicados del sector empresarial para entender cómo se aglutinaban los intereses de las clases económicas con las medidas gubernamentales y la animadversión hacia los sectores protestantes. Nada surge del vacío. Ni queremos un Panamá enfrentado.

Elegimos un gobernante que prometió un cambio y un gobierno para el pueblo. Exigimos que sea consecuente y actúe dentro del marco constitucional y las reglas de la democracia en la conducción del país. Hay muchas esperanzas en juego para caer en enfrentamientos, medir fuerzas o demostrar quién manda aquí. De eso no es lo que se trata. Si el respeto es mutuo, las cosas caminan para mejor.

En un país como el nuestro nadie está de sobra ni puede ser obviado. Que nos quede de lección.


Mejor educación                                                                                        Publicado en La Estrella, miércoles 14 de julio de 2010
Año tras año, la educación en el país se ha ido deteriorando. En este quinquenio, se promulga una reforma curricular que es positiva, pero insuficiente. Por allí circula la tesis de que el calendario escolar debe ampliarse para ir mejorando el proceso enseñanza-aprendizaje. Lo cierto es que la educación requiere del concurso de todos y en un año de gobierno, no hay avances. El problema es grave y complejo. Más allá de la reforma curricular se necesita orientar a nuestra disgregada sociedad a la retoma de valores y que la educación familiar sea puntal en la transformación educativa. Sin embargo, persiste el conflicto gobierno-docentes y no vemos un cambio. De nada sirven más horas de clases sin un ‘borrón y cuenta nueva’ por la educación que deje atrás la pugna estéril y se avance hacia el futuro.

La Estrella

Publicado el miércoles 14
de julio de 2010
 


El ático
 

 

14 de Julio: Un día para celebrar y/o reflexionar, sobre todo en nuestro país, donde hoy las pasiones e intereses personales o de grupos han cruzado la línea donde la tolerancia adquiere su ‘in’.

Repetir constantemente ‘Libertad, igualdad, fraternidad’, no basta, si nuestras actuaciones van en contra del significado que su práctica les da.

Tenemos el compromiso, todos, de defender esta democracia en ciernes, aún contra nuestros propios egoísmos; y, principalmente, contra nuestros odios y rivalidades.