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Cada gota cuenta

Evitar que los recursos y materias primas de una empresa se conviertan en agentes contaminantes no es sólo una cuestión de amor a la naturaleza, representa para ellas ahorros económicos y mejoras en la imagen corporativa que hacen que cada esfuerzo valga la pena 

Zoraida Chong zchong@prensa.com
Publicado en el suplemento Martes Financiero

Por ser
un país en vías de desarrollo, Panamá no está comprometido por el Protocolo de Kyoto a reducir la emisión de gases de efecto invernadero que produzcan sus industrias, sin embargo, el país no se ha quedado rezagado en los esfuerzos por llevar a cabo un desarrollo más limpio.

Las empresas trasnacionales o locales que se preocupan por causar el menor impacto posible en el ambiente, consideran que la principal motivación es el compromiso con sus clientes, con las poblaciones en las que se encuentran instaladas y una vocación conservacionista, pero reconocen que los beneficios van más allá de la imagen corporativa. Cuidar el ambiente se traduce en mayor eficiencia en el uso de los recursos, y por tanto, en ahorro económico e incluso entradas extras no relacionadas con la venta de sus productos.

En el caso de las compañías que pertenecen a grupos mundiales como Unión Fenosa o Cervecería Nacional, las líneas estratégicas vienen dadas por los corporativos, que usualmente están localizados en países desarrollados que tienen que responder a mayores compromisos ambientales, pero que han encontrado un beneficio importante en aplicar sus estándares a todas las subsidiarias.

Máxima rentabilidad

Cuando Unión Fenosa adquirió Edemet- Edechi a finales de la década de 1990, se encontró con la necesidad de repotencializar sus centrales de generación eléctrica.

Con una visión a largo plazo, determinada por el hecho de ser una empresa global con operaciones en varios de los países que están obligados a cumplir con el Protocolo de Kyoto, decidió considerar la aplicación de Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), es decir tecnologías capaces de reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Adicionalmente, ante la necesidad de construir una nueva central eléctrica y tomando en cuenta las ventajas hidrológicas del país, optó por una planta hídrica, que constituye en sí misma un Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).

Así, la hidroeléctrica Los Algarrobos se convirtió en el primer proyecto de energía renovable registrado por Panamá y España ante la junta técnica de MDL del Convenio Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés).

La gran ventaja que para la empresa representa este proyecto, así como las mejoras en las centrales de Dolega y Macho de Monte, es que entre todas reducen más de 60 mil toneladas de CO2 al ambiente (Ver tabla: Reducción de emisiones de CO2 de Unión Fenosa) y esto en el mercado de bonos de carbono equivale a cientos de miles de dólares.

Alejandro Chen, jefe del departamento de Medio Ambiente de la empresa, afirma que aunque Los Algarrobos todavía está en construcción, la filial de Panamá con siguió un contrato de venta por siete dólares por cada certificado  de reducción de emisiones (CER, por sus siglas en inglés) que se produzcan.

En el caso de Macho de Monte y Dolega, por ser generadoras que ya están funcionando y cuyos CER están prácticamente garantizados, Unión Fenosa Edemet- Edechi espera obtener entre 10 y 15 dólares por cada CER. En la actualidad ambas generadoras se encuentran en la etapa final de monitoreo, tras la cual recibirán sus certificados.

Además de los evidentes beneficios que producen los MDL, la empresa en Panamá también se ha volcado a aplicar medidas de eficiencia energética.

“Aunque parezca contradictorio, porque somos una empresa de distribución, se trata de promover el uso racional de la energía, porque así tenemos también para distribuir a otros clientes”, explica Alejandro Chen. Por otro lado, asegura que Unión Fenosa Panamá tiene intención de ampliar la difusión de su programa de eficiencia energética en las empresas, así como lo ha hecho con el de la casa eficiente.

El reto del ahorro

En la entrada principal de la planta de Cervecería Nacional (CN) se aprecian basureros de distintos colores destinados al reciclaje, pero tras los muros del lugar se guardan recetas de ahorro que tienen un impacto mucho más significativo, tanto en la protección del medio ambiente como en la rentabilidad.

Las políticas del grupo Sabmiller, propietario de la otrora empresa panameña, incluyen la estandarización de procesos de calidad y de sostenibilidad en las subsidiarias de todo el mundo. Curiosamente, el vicepresidente de Asuntos Corporativos de la empresa Alejandro F. de Souza asegura que cuando Sabmiller tomó las riendas del negocio panameño se encontró con un equipo que ya estaba interesado y desarrollando procesos de producción amigables con el ambiente.

La principal ventaja ambiental que ha resultado de la adquisición por una empresa global, es que no se han escatimado fondos para lograr los objetivos.El equipo local se ha concentrado en hacer más eficiente el consumo de energía y de agua, consiguiendo ahorros que superan los 32 millones de dólares desde 2001.

Entre las tecnologías aplicadas se encuentra un sistema de recuperación del vapor de ebullición, que ha sido el primero en implementarse en una planta cervecera en la región.“Además del ahorro energético, ayudó a mitigar el problema de emisiones molestas al medio ambiente. Por ejemplo, cuando usted pasa por aquí ya no se siente el olor a malta característico de todas las cerveceras”, afirma Carlos Dacosta, director de Ingeniería y Mantenimiento de CN.

Así mismo, existen otros resultados menos visibles pero igualmente significativos.

“Hace cuatro años se hizo el análisis para una planta de tratamiento de aguas. De haber continuado con altos niveles de consumo, hubiéramos tenido que invertir en una planta dos veces más costosa que la actual”, explica Dacosta.
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Aunque desde el año 2001, el consumo de agua por hectolitro de cerveza producido se ha reducido a la mitad, su gerente de Servicios Industriales, Yamileth Mattatall asegura que todavía hay muchas oportunidades que aprovechar.

“Ahora nos estamos enfocando en la parte del comportamiento de las personas sobre el uso de aguas para operaciones que no están relacionadas directamente con la manufactura, pero donde el recurso humano tiene mucha influencia”, añade.

Para Alejandro F. de Souza, los resultados que ha conseguido en Panamá, son una combinación entre los lineamientos de la empresa global y la disponibilidad de sus trabajadores
 

Cambiando la historia

En los últimos dos años, la Compañía Azucarera La Estrella, S.A. (Calesa) ha obtenido tres premios de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) relacionados con la producción más limpia, uno por la innovación tecnológica y otros dos por la mejor aplicación.

Y es que esta empresa, fundada en 1918, ha optado por cambiar los procesos que tradicionalmente se utilizan para la cosecha y procesamiento de la caña, y ha aplicado sistemas de aprovechamiento energético de los residuos (biomasa) de arroz y caña.

“Hasta hace poco toda la tecnología del ingenio estaba adaptada para caña quemada, pero la empresa inició en 2005 la compra de cosechadoras y maquinaria para realizar la cosecha en verde”, afirma Azael Rodríguez, subgerente de la compañía.

La ventaja de estas tecnologías son numerosas. Para empezar, al no quemar las plantaciones se evita la degradación de los terrenos, se permite que una parte del bagazo -que no pude ser recogido por completo- se convierta en abono y contribuya a la proliferación de microorganismos beneficiosos para las planta.

Por otro lado, hacer la cosecha en verde, permite aprovechar al máximo el bagazo para alimentar las calderas, reduciéndose así el consumo de combustible fósil y de energía eléctrica.

“Este año se ahorraron 51 mil galones de búnker y todavía no se ha implementado al 100%”, explica Rodríguez.

Al no utilizar combustible fósil se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que abre también la posibilidad para entrar al mercado de bonos de carbono, no obstante Rodríguez estima que por el volumen de la reducción, el ingenio no podría entrar en este mercado de manera individual, sino en conjunto con otras empresas del sector.

Otra de las innovaciones de Calesa es la implementación de su sistema de secado del bagazo, una estructura que se adiciona a las calderas y permite aprovechar los gases, que antes iban a la atmósfera, para secar el material que entra a las calderas.

Esto permite una combustión más completa y menos emisiones hacia el medio ambiente.

Al igual que las otras empresas, Calesa tiene un departamento dedicado exclusivamente a la adecuación ambiental, que tiene la responsabilidad de aplicar planes de ahorro en el consumo de energía, adecuación de redes eléctricas y otras iniciativas.

El subgerente afirma que aunque hayan proyectos que tengan un retorno más lento o menos cuantioso, la política de la empresa es darles la misma importancia.

Luego de revisar las experiencias y los números de estas empresas, es comprensible que en su gestión de negocios el medio ambiente represente una parte tan importante.