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Investigan la Conservación de la Energía
Mediante la Hidrodinámica del Tiburón |
Los tiburones
se han convertido recientemente en el tema de un proyecto de
investigación en ingeniería de la Universidad de Alabama.
Dirigido por Amy Lang, profesora de ingeniería mecánica y
aeroespacial, el proyecto explora la conservación de la
energía y el control de la capa límite con relación a la
superficie corporal de los tiburones
La capa
límite es el área más cercana a la superficie donde las
condiciones de viscosidad producen resistencia al avance, en
este caso la piel de un tiburón.
Los resultados del proyecto permitirán a los investigadores
explorar soluciones naturales para la reducción de la
fricción, lo que podría producir innovaciones útiles y tener
aplicaciones para la conservación de la energía. Esta
investigación no sólo proporcionará una mejor comprensión
del desarrollo evolutivo de los tiburones, sino que también
analizará métodos de control del flujo y la reducción de la
resistencia al avance, que puedan aplicarse con facilidad a
vehículos en movimiento.
Diversas investigaciones ya han demostrado que reducir la
resistencia al avance sobre las superficies de los sólidos
puede ahorrar mucha energía, y en consecuencia, dinero. Por
ejemplo, se estima que incluso una reducción tan modesta
como del uno por ciento en la resistencia al avance puede
ahorrar a una aerolínea por lo menos unos 90.000 litros de
combustible por año y por avión. Como resultado, la
reducción en las emisiones contaminantes que van a parar al
aire es igualmente impresionante.
En el proyecto se está investigando el flujo de la capa
límite sobre una superficie que imita la piel de un tiburón
nadando con rapidez.
Lang
espera explicar por qué los tiburones rápidos tienen sus
escamas más pequeñas que las de especies de tiburón más
lentas. La evidencia sugiere que los tiburones con las
escamas más pequeñas tienen la capacidad de alterar la
orientación de éstas cuando nadan, permitiéndoles hacerlo
más rápido y creando un singular patrón de superficie en la
piel que resulta en varios mecanismos de control de la capa
límite.
Los investigadores esperan explicar cómo la piel del tiburón
controla la capa límite para disminuir la resistencia al
avance y nadar más deprisa. Si pueden demostrar con éxito
que hay un efecto significativo operando ahí, en el futuro
podría ser posible reproducirlo para aplicaciones tales como
reducir la resistencia al avance en los vehículos
subacuáticos y en los aviones.
La investigación de Lang se lleva acabo utilizando un túnel
de agua en un laboratorio. En este túnel se puede
incrementar la geometría de la piel del tiburón en 100
veces, con una disminución correspondiente en el flujo sobre
el modelo. Esto hace observable el flujo sobre la piel y
permite su visualización y medición utilizando modernas
técnicas experimentales.
Informaciones tomadas de
amazings.com/ciencia/noticias. |
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derechos reservados.
Panamá, Rep. de Panamá , 2000 |
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La Sequía de 2002 en Norteamérica Dejó en la
Atmósfera Millones de Toneladas Extra de CO2 |
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Un nuevo estudio
muestra cómo una sequía prolongada en América del Norte en el 2002
recortó hasta la mitad la absorción natural de dióxido de carbono
(CO2) del continente, dejando más de 330 millones de toneladas extra
del gas de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra. El
estudio presenta la primera estimación objetiva de intercambio neto
de CO2 atmosférico en América del Norte para cada semana desde el
2000 al 2005.
Sólo en América del Norte, las actividades humanas, mayormente la
quema de combustibles fósiles y la fabricación de cemento, ya
liberan 1.850 millones de toneladas de carbono en forma de CO2 a la
atmósfera cada año.
Los científicos centran a menudo su atención en el papel que los
gases con efecto invernadero tienen en la generación de situaciones
climáticas extremas. Las condiciones climáticas extremas pueden
tener un efecto considerable en la cantidad de dióxido de carbono
presente en la atmósfera. El problema no es exclusivo de América del
Norte. La extensa sequía y la ola de calor que golpearon a Europa en
el 2003 dejaron aquel año más de 500 millones de toneladas de
carbono extra en el aire. |
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