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Científicos en EEUU
anuncian la creación de la primera vida artificial
JAVIER SAMPEDRO
- Madrid 20/05/2010 |
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Craig Venter diseña una primera
versión de célula y presagia un futuro Sillicon Valley del
diseño de organismos vivos |

Pie de foto....
El científico Craig Venter en una fotografía de archivo del
año 2008.- JOSÉ JORDAN
La bacteria que acaba de
salir de los laboratorios de Craig Venter es casi pura
química: su genoma ha sido sintetizado en el tubo de ensayo
de la primera a la última letra. La primera "célula
sintética" se llama Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0,
para distinguirla del Mycoplasma mycoides a secas,
que es la bacteria natural en quien se inspira. El uno punto
cero lleva el sello Venter: denota que la célula es solo una
primera versión y connota, o presagia, un futuro Sillicon
Valley del diseño de organismos vivos.
La reconstrucción de formas
biológicas a partir de su mera información genética -a
partir de una secuencia de letras de ADN escritas en un
papel, o almacenadas en una memoria- ya se había
experimentado con virus, entre ellos el virus de la polio y
el de la gripe española de 1918. Pero los virus no son
entidades biológicas autónomas. Para reproducirse usan la
maquinaria de la célula a la que infectan. Aunque un virus
puede tener sólo tres genes, esa maquinaria celular requiere
cientos de ellos.
Es difícil predecir el
alcance de una tecnología como esta. Entre los proyectos de
Venter está diseñar un alga -unicelular, como la mayoría de
las algas naturales- que fije el CO2 atmosférico y lo
convierta en hidrocarburos, utilizando la energía de la luz
solar para ello. Otros proyectos persiguen acelerar la
producción de vacunas y mejorar los métodos de producción de
ciertos ingredientes alimentarios, y de otros compuestos
químicos complejos. También diseñar microorganismos que
limpien las aguas contaminadas.
Pero estos fines
empresariales tan bien definidos conviven, de forma
paradójica, con cuestiones de profundidad. ¿Cuál es el
genoma mínimo para sostener la vida? ¿Hay un conjunto de
secuencias genéticas (un texto, literalmente) que define la
frontera entre lo vivo y lo inerte? ¿Es esto una forma
rampante de reduccionismo que pueda afectar a nuestra
concepción de la vida humana?
"Este es un paso importante
tanto científica como filosóficamente", ha admitido hoy el
propio Venter. "Ciertamente ha cambiado mis opiniones sobre
la definición de vida y sobre cómo la vida funciona". El
trabajo también plantea otras cuestiones menos profundas,
pero apenas menos relevantes, sobre seguridad pública,
bioterrorismo y propiedad intelectual.

Craig Venter crea la primera
célula sintética.- SCIENCE
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No es vida artificial, pero se parece mucho
J.
S. - Madrid - 12/09/2008
El laboratorio de Jack
Szostak, de la Facultad de Medicina de Harvard, ha dado un paso
significativo hacia la creación de una forma de vida artificial, según
ha anunciado en la Conferencia Internacional sobre el Origen de la Vida
recién celebrada en Florencia. Szostak ha creado lo que llama una
protocélula, una esfera microscópica con ciertos parecidos a las
células vivas del mundo real.
La membrana de la
protocélula está formada por ácidos grasos: moléculas largas
(cadenas de 10 a 20 átomos de carbono) con una cabeza polar
(eléctricamente cargada). Como cualquier otra grasa, esta molécula
tiende a separarse del agua, con la excepción de la cabeza, que al ser
polar es afín al agua.
Esta estructura
ambivalente de los ácidos grasos provoca que, en un medio acuoso, se
autoorganicen de la forma que evita al máximo los contactos entre las
cadenas y el agua. Forman una doble fila, con las cadenas alineadas en
paralelo y las cabezas apuntando hacia el agua [véase imagen]. La
doble fila se curva espontáneamente hasta formar una esfera hueca.
Szostak ha comprobado que
sus protocélulas pueden guardar moléculas de ADN, el
soporte de la información genética. Y que incluso pueden aportar al ADN
un entorno adecuado para su replicación. Craig Venter, el científico que
desafió al proyecto genoma público, asegura que este mismo año tendrá
lista una bacteria con el genoma mínimo necesario para sustentar la
vida. Sus datos preliminares indican que bastará con menos de 300 genes,
que Venter fabricará uno a uno en el laboratorio. |
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